ESTE ES MI ARTÍCULO

. 7 oct. 2010
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Hola, este es mi artivdgsd sdf gsdfg sdf gsdf

ADIÓS CON EL CORAZÓN

. 14 sept. 2008
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Como dicen los rockeros cursis al final de un concierto: "¡Hasta siempre, os llevo en el corazón!".

A mí en el corazón no me caben muchas cosas, que bastante hace el pobre con bombear ese colesterol espeso que me ha subido en tres meses de juerga Expo, pero sí que puedo decir, si me lo permiten, que me lo he pasado muy bien escribiendo estos treinta y pico artículos que componen Ancas de Ranillas. Espero haberles hecho pasar algún rato agradable y haberles sido de ayuda a la hora de moverse por la Expo y por esta ciudad extraña, nueva y llena de incógnitas que se nos presenta ahora.

Guarden las fotos y los recuerdos, guarden las entradas y los pases de temporada. Ellos atestiguan que ustedes estuvieron allí, que fueron protagonistas de la mayor transformación urbana de Zaragoza desde que un tal César Augusto la fundó.

¿Qué le depara ahora a Zaragoza? No lo sé, nadie lo sabe, pero creo que si se concreta ese centro de investigación del cambio climático y de verdad es un centro de altura, dirigido por científicos de talla internacional, esta capital habrá ganado no mucho, sino muchísimo. Centrar el desarrollo de una ciudad en la ciencia es un aldabonazo, un punto de no retorno hacia la liga de las estrellas de las urbes europeas. Verán qué majo será todo cuando las tascas se nos llenen de cerebritos aspirantes al Nobel, y cuando esos cerebritos atraigan a otros cerebritos, y esos a empresas de cerebritos, y... Me siguen, ¿no?

Tengo en la cabeza una estampa rancia y desagradable de la ciudad, la de las llamadas "cadeteras". Esas mozas que perseguían a los cadetes de la Academia General Militar cuando estos se iban de cachondeo por los bares de la ciudad los sábados por la noche, pobres chicas que buscaban "cazar" un marido militar que les diera seguridad económica y estatus. Me gustaría que ese viejo cuadro costumbrista que roza el subdesarrollo se sustituya al fin por el ligoteo sofisticado de un montón de cerebrines llegados de todas las esquinas del mundo. De cerebrines que llenen con su charla políglota los rincones de una Zaragoza moderna y, más que abierta, desparramada al mundo. ¿Es mucho pedir?

En fin, el tiempo lo dirá. Ahora solo nos queda esperar y recuperarnos de este intenso y delicioso verano.

Yo me vuelvo a mis páginas de papel, de donde no he salido en realidad, y a mi blog personal. Nos vemos allí, hablando de todas las cosas interesantes que van a pasar en Zaragoza y en Aragón en los próximos años.

Hasta otra y gracias por leer.

CHÁCHARA DE FIN DE FIESTA

. 13 sept. 2008
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Llegamos al final de la Expo, amigos, y como llevo unos días sin aparecer por aquí y veo que se me van a quedar un montón de majaderías en el teclado, el artículo de hoy es doble. Sí, ya lo sé: muchos se preguntarán con razón, ¿y por qué no se guarda sus majaderías en el teclado y nos deja en paz? Debería hacerlo, en serio, pero a la empresa que me paga no le gusta que deje huecos en blanco, quiere que produzca bien de letra. El silencio no se cotiza todavía en el mercado. Pero no es esa la razón por la que quiero darles la brasa hoy de forma especialmente indecente: es que me siento como en un fin de fiesta real. Es decir, me siento ya agotado, pastoso, tirado en un sofá del fondo del local y acompañado por gente a la que no conocía antes de empezar el jolgorio. El final de fiesta es el momento de esa plática morosa, que salta de un tema a otro sin sentido, que se recrea en la satisfacción crápula de una noche que ya clarea. Así que déjenme divagar un rato antes de que enciendan las luces y nos echen a la calle. La lectura, bien lo saben, es voluntaria. Los que ya estén cansados de mí pueden despedirse a la francesa, nadie se lo reprochará.

Parte uno: el mensaje final.

Un gran diario nacional publicaba el otro día dos paginones de balance de la Expo. El reportaje repartió algo de estopa, poniendo en evidencia algunas evidencias que todos -evidentemente- habíamos observado. En resumen, venía a decir que la Expo no ha servido para abordar ni concienciar ni impulsar ningún tipo de cambio en la política de gestión del agua, ni a aportar luz sobre el tema. Elemental.

El otro día, en una tertulia televisiva, compartí plató con una de las responsables de la Tribuna del Agua, que fue a hacer balance de la actividad desarrollada estos meses. Cuando se animó el debate, la verdad es que los dos contertulios fuimos un poco duros con ella y, en un tono quizá demasiado vehemente (soy un tipo calmo de mi natural y me sorprendo cuando me da un subidón) le dijimos que era una lástima, que se había perdido la oportunidad de dar realce a esos debates y que, en realidad, las cuestiones tratadas habían pasado prácticamente desapercibidas para la opinión pública. Ahora se queda una cantidad ingente de material que será objeto de estudio, pero que probablemente no salga nunca de las universidades ni de los centros de investigación.

Pero es que, ¿podía ser de tora forma? Inspirándose en la extraña experiencia del Fórum de Barcelona, la Expo incluyó la Tribuna del Agua y El Faro como espacios de debate y concienciación sobre el tema que servía como excusa a la muestra, pero, ¿realmente alguien creía en serio que la Expo se iba a centrar en eso? ¿Alguien lo esperaba?

Las expos son lo que son, y todo el mundo asume tácitamente para qué sirven. Se adornan con retórica, se maquillan, se presenta un proyecto más o menos sólido, pero el fondo es el que es: ofrecer una oportunidad sin igual de desarrollo y proyección internacional a la ciudad que las celebra. Por tanto, lamentar que no se ha llegado a ninguna conclusión es un poco ingenuo, porque no era ese el objetivo. Ahora bien, podemos lamentar la vacuidad y frivolidad del mundo en el que vivimos, podemos lamentar una y mil veces que la gente con ideas y propuestas interesantes nunca encuentra un altavoz adecuado para hacerlas oír, pero sin perder de vista la realidad.

¿Que sería bonito que los cinco millones y medio de visitantes hubieran acudido a escuchar a los gestores de agua en Brasil y a aprender a ahorrar agua siguiendo las técnicas milenarias de los agricultores del Yangtsé? Pues claro que sí, pero ustedes y yo sabemos que esos cinco millones y medio de personas han ido a Ranillas a pasar un rato divertido, no a escuchar a Gorbachov. Quien piense lo contrario, no conoce el mundo que pisa.

Así pues, no hay decepción posible en ese nivel más "teórico" o "social". Para que la hubiera, tendrían que haberse creado unas expectativas que estoy seguro que nadie (o casi nadie) tenía.

Parte dos: la juerga propiamente dicha.

Una vez quitada la careta y declarado sin complejos que somos unos frívolos que solo hemos venido a la Expo a divertirnos, hablemos de esa diversión.

El viernes se vendió el concierto de Gloria Estefan en la Feria de Muestras como la previa a la traca final de hoy. Si mal no recuerdo, era el tercer sarao que Expoagua montaba en tan apartado paraje, después de Bob Dylan y Bunbury. La noche estaba fresca, aquello está muy pero que muy lejos y, seamos honestos, Gloria Estefan no es una artista "llena estadios". Consecuencia: poco más de 6.000 espectadores. Un fiasco en un sitio donde caben hasta 40.000 personas sin estorbarse.

Mientras la cubana intentaba calentar la gélida noche del extrarradio zaragozano, servidor pasaba frío disfrutando de uno de los conciertos más exquisitos y emocionantes que ha tenido a bien programar la Expo: el de Antony and The Johnsons. Una maravilla deslucida por el cierzo y por lo inapropiado del lugar, pensado para conciertos marchosos. El minimalismo orquestal y los prodigios vocales de Antony and The Johnsons están pensados para un teatro, disfrutados por un público silencioso y acomodado en butacas. Aún así, contra todo pronóstico (no es precisamente una música comercial, sino que tira a la vanguardia y se dirige a paladares finos y educados), el anfiteatro de Ranillas se llenó. Seguro que no todos eran fans de Antony, pero congregó a 8.000 valientes que aguantaron hasta el final con educación y entrega un concierto exigente y difícil.

Y digo yo: ¿no hubiera sido mucho más acertado llevar a Gloria Estefan al Anfiteatro, donde cabían de sobra las 6.000 y pico personas que querían verla, y otro par de miles de propina, y haberle buscado a Antony un acomodo más discreto en el Palacio de Congresos, aunque fuera programando su espectáculo dos o tres noches para que pudiera ir más gente?

A toro pasado, puedo decir que lo de la Feria de Muestras ha sido un despropósito que responde al empecinamiento municipal. Un lugar que solo se llena con los Rolling Stones o con Madonna, pero que pincha con cualquier otra propuesta. Se han programado en la Feria actuaciones que podrían haber cabido mucho mejor en el Príncipe Felipe o en el mismo Anfiteatro de la Expo. No hacían falta esas alforjas para semejante viaje. Alguien ha patinado.

También patinaron los que programaron las desangeladas sesiones de DJ en el Anfiteatro, que armaban una bulla muy pasada de rosca con los decibelios y que solo daba gusto a unos pocos centenares de bailongos. Esas sesiones fueron las que motivaron más quejas vecinales por ruido (el volumen, es cierto, era considerablemente superior al de los conciertos) y desentonaron lamentablemente en una programación cuidada, llena de exquisiteces y de veladas inolvidables. Es como si en un menú de tres estrellas Michelín te colasen un bocadillo de mortadela. Cada cosa en su sitio.

Por lo demás, lo hemos pasado muy bien en la Expo. Yo insisto en que las noches han sido de lo mejorcito de un verano irrepetible. ¿Cuándo volveremos a disfrutar de unos espectáculos de esta talla? Aunque, ojo, entiendo que el nivel (ya que no la cantidad) debe mantenerse: es el nivel de espectáculos que una ciudad europea que aspira a ser referente nacional e internacional debe tener. A ver si sabemos mantener el tipo.

Se me ocurren más cosas, pero los lectores que hayan llegado hasta aquí seguro que están tan cansados como yo, así que les daré un respiro. Disfruten de la clausura y que les sea leve la resaca. El siguiente artículo será el de la despedida. Qué pronto se acaba todo, ¿verdad?

DO YOU SPEAK EXPINGLISH?

. 9 sept. 2008
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Yo soy miope y, aunque me defiendo con el inglés y con el francés, me cuesta leer los letreros de lejos, así que no suelo detectar nada mal escrito en ellos. Pero miles de políglotas con vista de lince y armados con una cámara de fotos han recorrido Ranillas estos tres meses de Expo cazando mil y un gazapos en traducciones apresuradas, horrísonamente literales o que directamente rozan el analfabetismo. En general, la cosa funciona, y no creo que los angloparlantes y los francoparlantes hayan encontrado muchos motivos de queja, pero gazapos haylos.

En fin, que hace nada nos reíamos mucho de los pekineses y sus patadas ortográficas al traducir los letreros públicos de la ciudad del mandarín al inglés. Se hablaba con sorna del "chinglish", una neolengua surgida al traducir literalmente expresiones chinas que, en inglés, sonaban incomprensibles o absurdas. En Zaragoza no hemos acuñado el "expinglish", pero hay frases divertidas para quien quiera verlas.

Y eso que había ganas por mostrar al mundo una imagen políglota. Toda España vio en televisión al alcalde Belloch diciendo "I am... this is the mayor of Zaragoza", dejando claro que no le habían aprovechado mucho las clases de inglés.

Poco antes del comienzo de la muestra, tomé café con una venerable y muy sabia profesora de alemán nativa, ya retirada, que además de su lengua y del español, domina el francés y el inglés. Cuando llegué a la cafetería me la encontré riendo a mandíbula batiente porque acababa de conseguir un folleto que repartían a los turistas extranjeros con frases y palabras que les podían ayudar en Zaragoza. Solo recuerdo que la traducción al alemán de "frutas de Aragón" era algo así como "dulce aguirlachado y achocolatado de forma alargada". O algo incluso más rebuscado.

A mí me chirrían un par de "defensu" que he leído en francés como traducción de "prohibido". En francés, si quieren usar el participio, creo que tendrían que poner "interdit". Con el verbo "defenser", la fórmula para decir prohibido es "defense de".

Un bloguero avispado, sin embargo, se encontró esta joya:


Como el chiste es de mal gusto y yo soy una señorita bien educada, dejo que el propio bloguero lo explique con sus palabras:

"Me imagino que los que hablan el inglés de Norteamérica se parten de risa cuando pasan por ahi, porque traducir "Tornillo de Arquímedes" por algo que significa "que se joda Arquímedes" o "que te den, Arquimedes" no tiene desperdicio (además, es Archimedes en inglés)"

Pues eso.

Aunque no se crean que los paletos siempre somos nosotros. Uno de los grandes monumentos a la traducción fiel y pulcra está en el nunca bien ponderado pabellón de la India. Observen qué maravilla de anuncio cuelga de sus paredes:


¿Conocen algún ejemplo más? Háganmelo saber, pero dense prisa, que esto se acaba.

PS: sí, he incumplido mi promesa de hablar de la Zaragoza subterránea, pero es que me ha dado un súbito ataque de claustrofobia y he preferido salir a la calle a ver cartelitos. Otro día será.

TIPOS COLGADOS

. 8 sept. 2008
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La Expo del agua es también la Expo del aire. ¿No se han fijado? Nunca antes se había visto tanto humanoide volador, tanto saltimbanqui subido a techos, cúpulas y falsos cielos. Los espectáculos de esta Expo que agoniza a lo grande, saturada de gentío, nos han traído un empacho de actores y acróbatas con sus respectivos arneses, girando y aleteando cuales pajarillos ante nuestros ojos. O sobre nuestros ojos, más bien.



"Hombre vertiente"

Yo llevaba unas semanas con un dolor de cuello pertinaz, así que me fui al fisioterapeuta a hacérmelo mirar:

-Mmm -murmuró mientras me escrutaba con mala cara-... Estas lesiones me suenan, llevo todo el verano atendiendo tortícolis y dislocaciones parecidas. ¿Ha estado usted en la Expo?

-¿En la Expo, dice? -le respondí, sin poder girar el cuello hacia él-. Pues casi más que en mi casa, si le digo la verdad.

-¿Y ha visto los espectáculos? No me refiero a los conciertos, sino a Hombre vertiente, a los montajes de la plaza de Aragón, la cabalgata del Circo del Sol...

-Hombre vertiente lo he visto siete veces, oiga. Y de los demás, pues todos los que he podido.

-¿Siete veces? Lo suyo es un caso grave. No me diga más. Tiene lo que los fisioterapeutas llamamos la "tortícolis del arnés".

-¿Y es grave?

-Según y como. De momento, rehúya los espectáculos en los que haya gente colgada de las alturas.

-¡Es imposible!

-Pues disfrútelos tumbado, no fuerce el cuello. Ha visto usted demasiadas piruetas aéreas y su cuello se ha dislocado. Repose, no mire arriba, céntrese en los avatares que suceden a ras de suelo.

-Lo intentaré, pero no prometo nada.

¡Es que está todo lleno de colgados! En la Expo no habrá yonquis, pero colgados los hay a porrillo.
Hombre vertiente es el espectáculo colgado por antonomasia, pero ha habido un buen montón de montajes con superabundancia de arneses y colgadurías. Y cuando no había arneses, había zancos. La cosa es sobrevolar la cabeza de los espectadores. No hay una sola viga en Ranillas de la que no se haya colgado un actor, un acróbata o un saltimbanqui.

Pues yo no me siento cómodo, qué quieren que les diga. No solo porque en Hombre vertiente se produjeron dos batacazos casi trágicos, sino porque algunos hombres a los que nos asoma ya el cartón alopécico no nos gusta que nos miren cenitalmente. Que de frente parece que tenemos pelo, pero desde arriba se nos ve la coronilla en distintos grados de desertificación. ¿Por qué tenemos que exhibir nuestra incipiente calvicie ante los acróbatas aéreos?



"El despertar de la serpiente"


En fin, nada se puede hacer contra las modas, y la moda de este verano de 2008 es echarse a volar atado a una cuerda. Más que actores, parecen becarios de Leonardo da Vinci probando sus locos cacharros voladores.

Me resulta curiosa esta pulsión voladora en una ciudad tan plana como Zaragoza, donde sus habitantes han vivido por fuerza pegados al suelo, sin un triste tozal desde el que planear y donde el único que podía aspirar a colgarse de una altura era el capellán que tañía las campanas en el Pilar.

Queda la ceremonia de clausura, que está a un paso. Supongo que no faltarán en ella los correspondientes voladores. Yo, con su permiso, me voy a dar unas friegas para tener el cuello en condiciones de disfrutar del espectáculo.




Espectáculo "Noche de fuego", con fuego, noche y... ¡acróbatas!


Por cierto, mañana, para compensar, Ancas de Ranillas dejará las alturas y se adentrará en las tripas subterráneas de Zaragoza. Claustrofóbicos, abstenerse.

PS: hoy viene a la ciudad Gorbachov. Sí, hombre, sí, no me digan que no les suena, que es un hombre muy famoso. Es Mijail, el señor que anuncia los bolsos y maletas de Louis Vuitton. Yo le pediré una maletita pequeña de piel, a ver si me hace un barato.

¡OTRA RONDA, HICS!

. 3 sept. 2008
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Parecía ingeniosa, pero era premonitoria. La campaña veraniega de La Zaragozana apoyando la Expo dice: "Vendrás por el agua, volverás por la cerveza". Es una verdad a medias, porque desde luego, la cerveza sin presión, tirada con desgana y en Fluvivaso chorreante que dan en los chiringuitos no invita a volver. Pero sí que es cierto y claro como la luz del día para cualquiera que se haya dado un paseo por Ranillas que en la Expo del agua triunfa el alcohol. Nunca se pudo beber tanto y tan variado en Zaragoza. El agua está bien en las exposiciones, pero en los vasos, los visitantes quieren sustancia, sabores intensos y, si es posible, unos grados de alcohol. La vuelta a casa, obligatoriamente, en Expobús, dejen el coche quieto.

Como quedan dos telediarios para que la fiesta zaragozana se acabe, les recomiendo que no se agobien, que desistan de hacer filas, que no se abrasen al sol, que no discutan con ese voluntario que les dice que el urinario está fuera de servicio. Estos últimos días, dense un capricho y, si sus niveles de transaminasas y su médico de cabecera se lo permiten, brinden conmigo con alguna de las propuestas que les voy a presentar. Los que alguna vez hemos ejercido de crápulas llamamos a estas codas "echar la penúltima". Porque la última copa, ya saben, es la que tomamos antes de morir.

Empecemos por algo suave. Vayan a Lituania, intenten encestar los balones de baloncesto que se deslizan por sus fachadas y pasen al acogedor interior. Acódense en la barra y pidan una sidra de pera. Pequeña, que el vaso grande a lo mejor les empacha demasiado. Notarán que es levemente parecida a la sidra asturiana, pero más dulzona y con un regusto muy agradable.

¿Les parece poca cosa? Ya veo que ustedes van fuertes por la vida, son gente de alta graduación. No se apuren, tenemos varias alternativas para los machos muy machos.

Entren en Polonia, el "pabellón peludo", y atrévanse con un vodka tradicional de aquellos bosques. El licor galopará por su garganta como un húsar sediento de sangre. También pueden probarlos en Rusia, donde son ligeramente más fuertes. En este último pabellón podrá acompañarlos con unos deliciosos aunque algo caros blinis (variantes eslavas de las francesas crepes, algo más gruesas y más pequeñas). Así mitigará su devastador efecto etílico.

Si no son tan rudos como Vladimir Putin y no se identifican con las violentas hazañas de los cosacos, dirijan sus pasos hacia las cálidas cercanías del pabellón del Caribe. Allí, por un módico precio de dos euros y pico, les ofrecerán un variado surtido de los cócteles que los europeos asociamos a aquellas latitudes: caipirinha, piña colada, mojito, daikiri... Todos, servidos en pequeños vasos de plástico, medida perfecta para degustar un poco sin alcanzar un estado ebrio. Refrescantes, mentolados y divertidos.

Estos vasitos pueden estar bien como entretenimiento, pero no saciarán la sed de un gourmet acostumbrado al bamboleo de las cocteleras más exigentes. Si se encuentran en ese selecto y sibarita grupo, suban las escaleras mecánicas y entren en la 'boite' de México. Personalmente, les recomendaría una Coronita o una Dos Equis, excelentes cervezas de carácter azteca, muy ligeras y refrescantes, pero llenas de sabor, y con un contenido alcohólico bajo. Pero entiendo que la atracción de ese bar son sus cócteles, elaborados con esmero por manos expertas. Son margaritas de muy variado jaez, servidos en copas bajas y anchas, para degustar sin prisa y en amigable plática, al estilo de México.

Aunque para pláticas amigables, las que se pueden echar en las mesas de la terraza de Bélgica cuando cae la noche. La carta ofrece una aceptable selección de las muy buenas cervezas de aquel país. Están representadas las principales variedades que se producen en Bélgica, desde la blanca de Brujas a las afrutadas lambic, pasando por toda la gama personalísima e inclasificable de las cervezas de abadía trapense, únicas en el mundo. Hay para todos los gustos, pero mi consejo es que se atrevan a probar alguna de las de sabor y textura más fuertes (una Chimay roja, por ejemplo) con el chocolate belga que también venden allí. Descubrirán lo sorprendentemente bien que maridan. Corran, es una experiencia que no podrán repetir en Zaragoza cuando cierre la Expo.

Las dos terrazas más afamadas, la del Acuario y la del pabellón de Aragón, están bien por el entorno y por su ambiente privilegiado. Es un lujo tomar una copa en semejante marco (un lujo de verdad; es decir, muy caro), pero la verdad es que las propuestas etílicas dejan un poquito que desear. No hay nada que no tengan en cualquier bar de copas, y hablo de bares normalitos. En el Acuario, según el día que sea, a veces ni siquiera tienen variedad de marcas de ginebra para los gin-tonics, y de verdad que en ese cóctel la marca importa, y mucho.

No me olvido de los vinos de muchos pabellones ni de las botellas de licores exóticos que venden en muchas tiendas, pero necesitaría una semana para glosarlas todas, y no tengo intención de ser exhaustivo. Yo solo les sugiero, les ofrezco puntos de partida para que exploren ustedes mismos.

Seguro que han descubierto muchos más sitios en Ranillas donde saciar la sed. No me cabe duda. Puede que también prefieran un sano y económico trago de agua o un sencillo café. Por supuesto, esto no es una apología del alcoholismo. Simplemente, me limito a constatar lo que todo el mundo sabe: que en la Expo del agua, muchos añaden a ese agua unas gotitas de licor. Para animar la fiesta, que se suele decir.

LA REVELACIÓN IKEA

. 2 sept. 2008
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Ni "Carta de Zaragoza" ni Mijail Gorbachov. Ni aunque Cervantes resucitara y decidiera presentar la Tercera Parte del Quijote en Zaragoza se habría conseguido entusiasmar a tanta gente. Ikea ha presentado su catálogo 2009 esta semana en su pabellón (el que está rotulado falsamente como "Suecia". No se engañen por esa treta, es una delegación de Ikea mal camuflada). 10.000 afortunados visitantes de Ranillas se han llevado de regalo ese best-seller, ese monumento de la cultura del siglo XXI.

Ha llegado al final de la Expo, pero al fin tenemos la prueba definitiva que ningún escéptico puede obviar ni menospreciar. A todos aquellos que pensaban que la Expo no iba a servir de nada, que Zaragoza iba a seguir siendo la misma Zaragoza de siempre, o peor, podemos afearles lo equivocados que estaban. Zaragoza está al fin en el mapamundi, pero no gracias a la Expo, que habría pasado sin pena ni gloria de no haber tenido lugar este trascendental acontecimiento. Zaragoza es una urbe de indudable peso geoestratégico porque Ikea (alabada sea) la ha ungido otorgándole el privilegio de ser la primera en hojear las sacras páginas de su catálogo. ¡Aleluya, feligreses montadores de muebles!

Cuando se inauguró el Ikea de Torrero muchos sospechábamos que esa inauguración era bastante más importante que la de la Expo. Ahora vemos confirmadas nuestras sagaces impresiones. Para tener presencia y peso en el mundo no hay que montar saraos como este que nos ha ocupado todo el verano. Para ser una capital con empuje hay que tener un Ikea como Suecia manda. Zaragoza está en el selecto club de ciudades Ikea, por eso refulge en el mapa.

Alabado sea el catálogo 2009 de Ikea y sus verdades reveladas en formato desmontable y modular. ¡Viva el hogar moderno y de colores claros!
PS: nótese la empanada mental política que tienen los señores de Ikea. Bajo el monárquico titular "Tu casa, tu reino", reproducen el ya conocido lema "Bienvenido a la república independiente de tu casa". ¿Puede un reino ser una república al mismo tiempo? En Ikea, siempre que te lo montes tú mismo, es posible.

¿De qué va este blog?

El asombro cotidiano de alguien que se siente turista en su propia ciudad. Armado con una cámara, el periodista de HERALDO Sergio del Molino capturará fotos y vídeos de la ciudad de la Expo (e incluso de la propia Expo) y los servirá aquí aliñados con sus balbuceos de hombre asombrado ante el progreso. A veces, en pequeñas dosis, como una tapa de anca de ranilla. Otras veces, en plato grande, hasta el hartazgo.

Podéis comentar cada entrada con libertad, pero el autor del blog se reserva el derecho de moderar las intervenciones, por eso pueden tardar un tiempo en aparecer en la página.

¿Quién lo escribe?

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Sergio del Molino